Los seis usos clásicos de un bolígrafo


Los bolígrafos han sido un objeto de culto para muchas personas. Pasamos gran parte del tiempo con uno en nuestras manos, sobre todo cuando somos niños y vamos al colegio, y por supuesto no solo lo utilizamos para escribir. En este post vamos a enumerar seis usos que le damos a los bolígrafos.

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1. En primer lugar los bolígrafos se fabrican para escribir así que este es su primer uso. El bolígrafo es uno de los objetos más útiles que tenemos, es barato, pequeño y fácil de transportar, lo que hace que sea uno de los objetos que más personas llevan consigo constantemente junto al móvil y la cartera.

2. Molestar con el ruido del click: ¿quién no se ha visto en medio de una biblioteca centrado en sus apuntes sin dejar de pulsar el botón que saca y mete la punta del boli?

3. Un gran contenedor de sabiduría: los bolígrafos son los lugares perfectos para esconder las chuletas o incluso grabarlas en ellos con un alfiler ¿Cuántos bolígrafos han hecho que apruebes un examen?

4. Un arma mortal: con un poco de ingenio un bolígrafo puede ser un arma de lanzamiento de proyectiles de papel o de cualquier otro material para molestar a los que se sientan en la parte delantera de la clase.

5. Los bolígrafos son grandes aliados de los artistas y es que el plástico con el que están hechos es muy manejable y si lo calientas un poco puedes construir grandes obras de arte. Es tan sencillo como coger un mechero, calentar el plástico y dar rienda suelta a tu imaginación.

6. Calman la ansiedad: los bolígrafos son grandes calmantes de ansiedad para todas las personas del mundo porque son los principales receptores de nuestros dientes. Tanto si estás nervioso como si no los bolígrafos se van a llevar todos tus mordiscos, por estar cerca de tu boca en momentos de tensión por un examen o la firma de un contrato, o en momentos de aburrimiento durante seis horas de clase.